Cuando afirmo que con ciertas actividades como artísticas,
artesanales, sanación alternativa, cultivos a baja escala, emprendimientos
caseros y otras expresiones de la creatividad del alma no se puede subsistir
estoy en la creencia que solamente hay una manera aceptable de ganar el dinero
que necesito para vivir, y que es la que conoce cada cual desde el hogar de
origen. Si te criaste escuchando que debes estudiar como chino para ser
profesional y luego emplearte y ganar un sueldo seguro a fin de mes, y esa fue
la manera que aprendiste desde tu más tierna infancia como la única válida, es
posible que no puedas estar abierto a emprender algo alternativo, porque muy
profundamente pensarás que no es lícito ganar dinero de esta forma. Ahora bien,
si además escuchaste que hay que evitar los riesgos, y que emprender un negocio
personal puede llevar a perder toda la plata, la creencia se hace más
arraigada, y pronto, cuando comience la vida ya de adulto/a no serás capaz de
emprender caminos alternativos.
Aún más profundo es que como validarás que la plata se gana
con esfuerzo, sudor, trabajo agotador, no estarás abierto a recibir dineros por
otras vías, como por ejemplo juegos de azar, y no ganarás nunca; no aceptarás
dinero por tus creaciones artísticas, o por productos de tu huerta. No
considerarás correcto recibir una herencia de un familiar no directo, o simples
regalos, porque lo válido es el sueldo a fin de mes.
Y aún más profundo se hará entonces el no moverte de tu
trabajo, porque ninguna posibilidad de ganarte la vida será validado, y
cualquier cambio generará un miedo muy grande, pavor en el fondo. Este miedo
hace que no se pueda pensar en otra forma de ganarse la vida, aunque el alma
esté gritando por los cambios, y como no se producen habla a través del cuerpo,
enfermándose.
Es muy importante darse cuenta que lo que pensamos de nosotros
mismos es una verdad irrebatible para nosotros. Creamos así nuestro mundo, y
cuando no nos resultan las cosas como queremos o como son nuestras
expectativas, nos frustramos a tal grado que empezamos a culpar a otro o a
otros, o a esta u otra institución, de lo que nos pasa.
Muchos de nosotros tenemos ideas muy absurdas de quiénes
somos en la vida, y jugamos ese papel rígidamente, sin salirnos ni un ápice de
ese rol. O tratando al menos. Y tenemos reglas estrictas sobre cómo ha de ser
la vida, y cómo ha de vivirse. El desafío entonces es darnos cuenta que esas
reglas no necesariamente deben seguir respetándose y poder tener la voluntad y
la fuerza para dejar atrás estas creencias y poder reemplazarlas por otras
ideas motivadoras de mayor libertad.
Y cuando juzgo la manera en que la plata llega a mi vida
estoy juzgando a Dios, porque muchas veces es la forma que Él elige para que
podamos hacer lo que vinimos a hacer en la vida, para apoyarnos en lo que
necesitamos. ¿Qué padre le da piedras a su hijo cuando él le pide pan?
Muchas veces sucede algo traumático que viene a hacernos
mover de las creencias que nos tienen paralizados, prisioneros o encadenados a
cosas, personas, instituciones, países, ciudades, u otra realidad física o
emocional, forzándonos a tomar otros caminos diferentes. Estos empujones nos
remueven las creencias iniciales y nos sirven para darnos cuenta muchas veces
de lo poco aconsejable que es seguir en lo mismo, por ser algo que no nos
funcionó.
Cambiar las creencias requiere también de valentía. Porque
cambiar las creencias también es sanar. Y el cuerpo, al final de la cadena, lo
agradecerá.
Que Dios nos bendiga a todos.
Gracias Luis Flores Cornejo
https://caminosdelalma.wordpress.com/

No hay comentarios:
Publicar un comentario